miércoles 9 de diciembre de 2009


De todos los cuartos vacíos,
de todas las ventanas cerradas por fuera,
de cada pasillo oscuro, de cada flor muerta,
de todos los salones sucios, todas las lozas rotas.

Le pidieron hablar un poco más. Entonces habló.

De lo gris del cielo,
de las mañanas, de la fobia a la noche.
De las mareas, de la arena pegajosa,
de la lluvia,
de las calles empedradas,
de la risa de la gente sin alma.

Siguió...y luego calló.

En sus ojos se reflejaban cosas. "Cosas" y un mundo fascinante e inmeso.Tan grande como el que vivía bajo la suela de sus roídos zapatos. Aún más grande que la bóbeda del viejo y azul cielo raso de su habitación de infancia. Aún más grande que la verborrea y el dolor. Vasto como todos los países de su imaginación.

Le pidieron no temer. Y su corazón se endureció.

Sus párpados se enfriaron.

Olvidó cómo volver a casa,
olvidó las llaves del auto, olvidó el saco.
Sus tibias manos también fueron olvidadas dentro del bolsillo de su pantalon.

Sus mejillas perdieron color.
El silencio movía sus pasos ahora.
Un silencio más bello que todos los despistes del mundo.
Un callar no errado, casi tierno y que despejaba brumas de incoherencia.

Le pidieron volver. No volvió más.

Adoptó una banca frente al mar y se prometió nunca más escuchar a nadie.
Cerró sus puños y empezó a llorar.
Del bolsillo sacó sus manos, las llevó a los párpados y volvió a temer.

Como temen las bandadas cada verano,
y como ellas, tampoco quería saber lo que la esperaba al otro lado de las estaciones.

viernes 4 de diciembre de 2009

Florence and the machine - Girl with one eye


miércoles 2 de diciembre de 2009



Dime qué escondes tras esa mirada tan dura, tras ese reflejo en los ojos y la mueca en tus labios. Dime qué hay dentro de tus puños sellados, rozando el nudo de tus dedos, siendo cegado por la fuerza de los músculos de tus brazos. Dime qué esconde tu postura de héroe, esa cabeza erguida y tu espalda tensa. Muéstrame lo que hay dentro de tu cabeza. Cuéntame de tus sueños, muéstramelos como una radiografía de proezas que nos son humanamente imposibles. Hazme creer en ti, como si fueras el único que pudiera hacerme creer en algo y hazme sentir que no hay universo demasiado lejos del alcance de mis manos.


Relaja los puños, poco a poco, como engranajes de un reloj titánico. Abre tus ojos de almendra al mundo y llénalos de un reflejo en el que solo pueda verme feliz. Háblame y cuéntame todas las historias que cargues en el equipaje, ríete y déjame curar lo que aún tanto daño te hace. Cree en mí y deja que solo yo pueda hacerte creer que un cielo existe. Un cielo o lo que sea en lo que nosotros creamos. Dame ventaja y déjame alcanzarte, ahí donde ese árbol gigante crece constantemente. Dímelo a mí o muéstraselo a ella, que sabe mejor que yo captar lo que hay y lo que existe fuera.










lunes 30 de noviembre de 2009



¿Qué hacer si ya no puedo escribir?

domingo 29 de noviembre de 2009



Me había olvidado de lo bonito que es encerrarse un rato en el cuarto, desbaratar el armario, poner patas arriba el baúl viejo heredado (que misteriosamente tiene mis iniciales) y poner en marcha una dosis intensiva de recuerdos que hacían falta recuperar. Me desperté tarde, me quedé tirada en la cama mirando el techo y pensando en las posibilidades. ¿Cuáles? Todas, respecto a cualquier tiempo y a cualquier cosa. Decidí cambiar algunas cosas de lugar y reorganizar ese laberinto que administro en el tercer piso. Guardé al mounstruo come galletas en el depósito, cambie de sitio la cama, el escritorio, los libros, las muñecas/momias incaicas, eliminé de mi vista y futuros accidentes a mi sombrerito de graduación, arme un biombo con algunas fotos y nada...puse una alfombra. El piso se veía y sentía muy frío.

No voy a salir hasta mañana. Tengo flojera de interactuar con otros seres humanos por ahora.