viernes 26 de junio de 2009




"Hay veces en que el itinerario que habitualmente seguimos, sin mayor contratiempo, se puebla de toda clase de obstáculos: un enorme camión nos impide cruzar la pista, un taxi está a punto de atropellarnos, un viejo gordo con bastón y bolsa obstruye toda la vereda, una zanja que el día anterior no estaba allí nos obliga a dar un rodeo, un perro sale de un portal y nos ladra, no encontramos sino luces rojas en los cruces, empieza a llover y no hemos traído paraguas, recordamos haber olvidado en casa la billetera, algún imbécil que no queremos saludar nos aborda, en fin, todos aquellos pequeños accidentes que en el curso de un mes se dan aisladamente, se conecentran en un solo viaje, por un desfallecimiento en el mecanismo de las probabilidades, como cuando la ruleta arroja veinte veces seguidas el color negro. Extrapolando esta obervación de una jornada a la escala de una vida, es esa falla lo que diferencia la felicidad de la infelicidad. A unos les toca un mal día como a otros una mala vida."


Julio Ramón Ribeyro - Prosas apátridas

Foto: Martín Gallego

jueves 25 de junio de 2009


En la punta de mi dedo crecen las arañas. Pequeñas circulan por todo el brazo, lanzándose al vacío y volviendo con vértigo a posarse en mi piel. Siempre ausentes y nunca conmigo. Siempre tan quietas en algún estado energético casi quo. Con la lluvia desaparecen para siempre, ese siempre que dura hasta la mañana, cuando el agua se escapa del suelo y vuelve al cielo, donde el pequeño dios de un abismo infinito no sabe que en sus dedos también habitan arácnidos oscuros.

domingo 21 de junio de 2009

I need

A lullaby

A kiss goodnight

The angel, sweet love of my life.

jueves 18 de junio de 2009

Porque yo te puedo jurar que las letras se ven doblemente frágiles a esta hora de la madrugada. Cuando se pone en tela de juicio tu vocación y el ser periodista ya no te gusta nada de nada. Cuando no has dormido en una semana y estás harta del mal café instantáneo. Qué fuerte es esta sensación de volar por el universo gravitante de la inconsciencia y el retardo neuronal. Porque además de todo, te diré querido Arturo Ramirez, que quiero muy fervientemente que de una puta vez termines con el floro que le metes a Juliana y acabes de contar cómo resultó el dichoso asesinato. Siento mucho mi amargura compañero, pero entenderás que no estoy de humor en lo absoluto y que sinceramente estas ojeras no me sientan nada bien. Nada. ¿Que quién me manda a querer ser periodista cuando llevo la carrera en pañales?
...
La cuestión es que ya me aburrí. Que quiero dormir un poco más y que necesito levantarme temprano mañana. Terminaré inexorablemente, al igual que tú, siendo fotógrafa como consecuencia del desencanto que procura el periodismo en este país. Pero oye!, al menos me queda una gota de idealismo e ilusión! y sí, lo sé, a la mierda con mi idealismo.
Ahora solo te imagino en ese Iquitos, aquel julio del 94, cuando habiendo terminado tu historia y satisfecho la curiosidad de Juliana, te vas a dormir.

martes 16 de junio de 2009

I need this sound, low enough
To hear what I think
I need the rain soft enough
To not confuse it with your skin
And fall all over again in the sin


Looking into your eyes, deeper than the seas
Fixing the holes in my coat
The cold is getting on the back of my soul
I can hear the clouds running faster than me
And the feeling becomes stronger

than the storm outside of the window
My head cant deal with it
THe paper is wet
the lines are confused
my words dont come out
And im starting to think

that its not fair to hear your heart beating
The noise is so loud
I cant concentrate on anything
Dreams are starting to scare me
but the spund of your voice is softer than mine
the salt of my tears are stronger of salt of the vast sea
and Im starting to think that you´re the sin I want to fall into





(conque la inspiración me salio bilingüe... traidora)

domingo 14 de junio de 2009


Corro muy rápido y en la lluvia. Los zapatos mojados y las medias demasiado húmedas. Hace frío y no siento mis dedos, mis manos entumecidas buscan refugio en un bolsillo que no existe. La chaqueta enredada entre el morral y la chalina, no puedo morderme los labios por que sangran al contacto. Mis dientes diamantes dolorosos. Corro y se van perdiendo las caras y no logro reconocer más calles, estando perdida sigo el camino que el flujo de lluvia marca para mí. Sigo sin mirar atrás ni a los lados, la música toca fuerte en mis oídos, no puedo detenerme. Ahora no. Los zapatos se vuelven pesados, las medias están mojadas, los dedos más fríos. Me caigo y no hay nadie que me pueda ayudar. La lluvia ha tomado todo de mí y solo me levanto a seguir. Y corro entre más gente de la que quisiera, entre más plazas y calles que no reconozco. Admito estar terriblemente asustada, admito no tener valor para gritar y mucho menos llorar.

Debería admitir que estoy realmente cansada y que no quiero volver a correr de nada más.